Cómo funciona este generador
El generador utiliza la API de criptografía nativa del navegador (window.crypto.getRandomValues), la misma fuente de aleatoriedad que usan los protocolos seguros para crear claves de sesión. No es Math.random(): ese método produce resultados predecibles que un atacante podría reconstruir.
Cada vez que pulsas «Generar», ocurre lo siguiente dentro de tu navegador: se construye un grupo de caracteres con las opciones que has marcado, se eligen posiciones al azar a partir de bytes criptográficos, se garantiza al menos un carácter de cada tipo activado y se mezcla el resultado para que no queden patrones reconocibles.
Por qué la generación local importa
Una contraseña pierde casi todo su valor si pasa por un servidor que tú no controlas. Aunque la web que la genera sea de confianza, basta con un registro de acceso, un proxy intermedio o un atacante con visibilidad de red para que la clave deje de ser secreta antes incluso de que la uses.
Los generadores que funcionan enteramente en el navegador evitan este riesgo: la contraseña nace en tu dispositivo y solo sale de él cuando tú la pegas en el formulario de la cuenta correspondiente. Por eso recomendamos verificar siempre que cualquier generador online cumpla esa condición antes de fiarte.
Qué hacer con la contraseña que generes
El paso que más gente salta es el más importante: guardarla en un sitio donde no la olvides. Una contraseña de 24 caracteres es inútil si la apuntas en una nota adhesiva pegada al monitor o si la reutilizas en cinco cuentas distintas.
- Cópiala con el botón del recuadro y pégala directamente en el formulario de registro o cambio de contraseña.
- Guárdala en un gestor de contraseñas. Si todavía no usas uno, nuestra guía de gestores te ayuda a elegir.
- Activa la verificación en dos pasos en la cuenta. Una contraseña fuerte más 2FA es una combinación muy difícil de romper.
- No la envíes por correo, SMS o chat en texto plano. Si necesitas compartirla, usa el sistema de compartición del gestor o un canal cifrado.
Cómo elegir la longitud
La longitud es, con diferencia, el factor que más peso tiene en la resistencia de una contraseña aleatoria. Cada carácter adicional multiplica el número de combinaciones posibles, así que pasar de 12 a 20 caracteres no es una mejora lineal: es exponencial.
- De 4 a 8 caracteres: solo para pruebas, formularios temporales o cuando el sistema impone un máximo bajo. Nunca para algo importante.
- De 12 a 16: el mínimo recomendable para cuentas habituales (foros, tiendas, suscripciones).
- De 20 a 32: ideal para correo, banca, gestores de contraseñas y cualquier cuenta crítica.
- De 40 a 64: resistente incluso ante adversarios con recursos enormes. Úsalo si el sitio lo acepta y un gestor recuerda la clave por ti.
Modo pronunciable y caracteres ambiguos
El modo pronunciable alterna consonantes y vocales para que la contraseña se pueda leer en voz alta sin trabarse: «koretami-3» en lugar de «h7$Q2#xMv». Es útil cuando tienes que dictarla por teléfono o anotarla a mano. Tiene menos entropía que una clave totalmente aleatoria, así que conviene compensarlo con más longitud.
La opción de excluir caracteres ambiguos elimina del conjunto los pares que se confunden a la vista en muchas fuentes: el cero y la O mayúscula, el uno con la ele minúscula y la I mayúscula, la barra vertical, etc. Pierdes una pizca de entropía pero ganas mucho a la hora de leer la clave sin equivocarte.
Cuándo generar en lote
Si estás dando de alta varios servicios el mismo día, configurando cuentas para un equipo o creando claves de prueba para un proyecto, el botón «Generar lista» te ofrece diez contraseñas de una sola vez con las opciones activas. Cada una se genera de forma independiente, así que puedes copiar la que prefieras o regenerar la lista hasta encontrar una con la que te sientas cómodo.